¿Cuánto sexo es normal en una pareja?

¿Cuánto sexo es normal en una pareja?

Una vez a la semana. Dos veces al mes. ¿Es poco? ¿Es mucho?

Es una pregunta que puede surgir en cualquier momento de una relación, especialmente cuando empezamos a comparar nuestra vida íntima con la de otras parejas o recordamos cómo era la nuestra hace unos años.

Y lo primero que quiero decirte es algo muy sencillo: no existe un número de relaciones sexuales que todas las parejas deban cumplir.

Lo importante no es llevar la cuenta, sino saber si estamos a gusto con nuestra vida íntima y si podemos hablar de lo que necesitamos sin sentirnos presionados.

Porque una cosa es lo que hacen los demás y otra muy distinta lo que nos hace sentir bien a nosotros.

¿Cuántas veces a la semana es normal tener relaciones?

No existe una frecuencia sexual ideal para todo el mundo.

Hay parejas que mantienen relaciones varias veces por semana, otras que lo hacen de vez en cuando y otras que pasan temporadas sin tenerlas.

Y eso, por sí solo, no significa que su relación funcione mejor o peor.

Seguro que alguna vez has leído que lo normal es mantener relaciones una vez a la semana. Pero cuidado con esas cifras.

Los estudios pueden mostrarnos la frecuencia con la que determinadas personas mantienen relaciones, pero eso no significa que todos tengamos que hacer lo mismo.

De hecho, algunas investigaciones han encontrado una relación entre la frecuencia sexual y el bienestar, pero no han demostrado que exista una cantidad ideal que garantice la felicidad.

Tener más relaciones no significa necesariamente disfrutar más.

Ahora bien, tampoco debemos quitar importancia a la frecuencia si uno de los dos no está satisfecho.

Porque, aunque no exista una cifra correcta, lo que sentimos sí importa.

¿Qué ocurre cuando uno tiene más ganas que el otro?

Esta es una situación que puede darse en cualquier pareja.

Uno tiene ganas de mantener relaciones y el otro no. A veces ocurre de forma puntual y otras se convierte en una diferencia que dura meses o incluso años.

La persona que tiene más deseo puede sentirse rechazada. Y quien tiene menos ganas puede empezar a sentir que cualquier acercamiento acabará en una petición de sexo.

A veces aparecen discusiones o inseguridades, y otras evitamos hablar del tema para no discutir.

Pero hay algo que conviene recordar: tener menos deseo no significa necesariamente querer menos a tu pareja.

Y tener más ganas tampoco significa que estés haciendo algo mal.

Lo importante es cómo afrontamos esa diferencia.

En lugar de empezar con un reproche como «es que nunca tienes ganas», podemos intentar hablar de otra manera:

«Echo de menos nuestros momentos de intimidad. ¿Tú cómo te encuentras?».

O también:

«Me gusta que estemos juntos, pero necesito poder abrazarte sin que eso signifique que después tenemos que mantener relaciones».

No son frases mágicas que vayan a solucionar todos los problemas. Son ejemplos de cómo podemos empezar una conversación sin buscar culpables.

Y quiero insistir en algo: nadie tiene la obligación de mantener relaciones sexuales para evitar una discusión o demostrar que quiere a su pareja.

El deseo no debería convertirse en una obligación.

Un abrazo no tiene por qué terminar en sexo

A veces nos olvidamos de algo tan sencillo como esto.

Un beso, una caricia, cogerse de la mano, sentarse juntos en el sofá o darse un abrazo también son formas de demostrar cariño.

Y no tienen por qué terminar en una relación sexual.

Cuando una persona siente que cualquier muestra de afecto va a interpretarse como una invitación al sexo, puede empezar a evitar incluso los abrazos.

Por eso es importante que exista espacio para el cariño sin expectativas.

Y cuando sí nos apetece mantener relaciones, tampoco todo tiene que girar alrededor de la penetración.

Las caricias, la estimulación manual, el sexo oral o disfrutar juntos de otras formas de placer también pueden formar parte de nuestra sexualidad, siempre que ambas personas estén cómodas y lo deseen.

No se trata de hacer más cosas ni de probarlo todo.

Se trata de disfrutar sin presiones.

¿Y si antes teníamos muchas más relaciones?

Con el paso de los años pueden cambiar muchas cosas.

El trabajo, las preocupaciones, el cansancio, los problemas de salud, algunos medicamentos o determinadas etapas de nuestra vida pueden influir en el deseo sexual.

También pueden cambiar nuestras preferencias y la manera en que disfrutamos de la intimidad.

Pero no debemos dar por hecho que todo se debe a la edad o a la rutina.

A veces hay causas físicas o emocionales que conviene revisar.

Y otras veces lo que echamos de menos no es exactamente tener más relaciones, sino sentirnos deseados, pasar tiempo juntos o recuperar la cercanía que teníamos antes.

Por eso merece la pena preguntarse qué es lo que realmente nos falta.

Si te interesa profundizar en este tema, puedes leer nuestro artículo Deseo en relaciones largas: por qué cambia y cómo cuidarlo sin presión.

¿Es normal tener relaciones una vez al mes?

Sí, puede ser perfectamente compatible con una relación satisfactoria.

Pero también puede ocurrir que una de las dos personas no esté a gusto con esa frecuencia.

La cantidad, por sí sola, no nos dice si existe un problema.

Lo importante es saber si ambos estáis satisfechos, si las relaciones son deseadas y si podéis hablar de vuestras necesidades con tranquilidad.

No tenemos que compararnos con otras parejas, pero tampoco debemos conformarnos en silencio cuando algo nos preocupa.

¿Puede funcionar una pareja sin relaciones sexuales?

Sí.

Hay parejas que, por diferentes circunstancias o por decisión propia, no mantienen relaciones sexuales y están satisfechas con su vida en común.

Lo importante es que esa situación sea aceptada libremente por ambas personas.

Otra cosa muy distinta es que uno de los dos esté sufriendo, se sienta rechazado o haya dejado de expresar lo que necesita por miedo a discutir.

En ese caso, merece la pena hablarlo y, si es necesario, buscar ayuda.

¿Cuándo deberíamos consultar con un profesional?

Si notas una disminución importante del deseo que te preocupa, tienes dolor durante las relaciones o aparecen dificultades sexuales que te preocupan, sean recientes o lleven tiempo presentes, conviene consultar con un profesional sanitario.

También es recomendable pedir ayuda si las diferencias de deseo están provocando malestar en la pareja y no conseguís encontrar una manera de afrontarlas.

Un profesional cualificado en sexología puede ayudaros a comprender lo que está ocurriendo.

Y si sospechas que algún medicamento puede estar influyendo en tu deseo, coméntalo con tu médico. No dejes de tomarlo por tu cuenta.

Pedir ayuda no significa que haya que aumentar obligatoriamente la frecuencia de las relaciones.

Significa que queremos comprender mejor lo que nos sucede.

¿Pueden ayudar los juguetes íntimos?

Los juguetes íntimos pueden ser una opción interesante para quienes desean descubrir nuevas sensaciones, tanto a solas como en pareja.

Pero quiero dejar algo claro: un juguete no soluciona por sí solo una falta de deseo, un problema de comunicación o una dificultad en la relación.

No hace falta comprar nada para tener una vida sexual satisfactoria.

Ahora bien, si ambos tenéis curiosidad, os apetece experimentar y queréis conocer otras formas de estimulación, existen muchas posibilidades.

Lo importante es elegir algo que os resulte cómodo, que os guste y que ambos queráis utilizar.

En Shop Candy Dreams podemos orientarte sobre los distintos productos, explicar cómo funcionan y ayudarte a elegir según lo que buscas.

Y si lo que necesitas es atención sanitaria o ayuda con un problema de pareja, también es importante saber cuándo acudir al profesional adecuado.

Una reflexión de Candy

Antes de preocuparte por cuántas veces mantienes relaciones, me gustaría que pensaras en tres cosas:

  • ¿Disfrutas de la intimidad que compartes con tu pareja?
  • ¿Puedes decir que no sin recibir presión ni reproches?
  • ¿Podéis hablar de lo que os gusta y de lo que echáis de menos sin terminar discutiendo?

Si estáis a gusto con vuestra vida íntima, no necesitáis alcanzar la cifra de nadie. Y si alguno echa algo de menos, merece poder decirlo y sentirse escuchado.

No hay una cantidad de sexo que debáis cumplir. Sí merece atención cómo os sentís con la intimidad que compartís.

Si algo os preocupa, podéis pedir ayuda sin vergüenza.

Con cariño, Candy.

Magdalena Trejo Rodríguez

Equipo de Shop Candy Dreams

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Placer, bienestar y confianza desde 1992.

Fuentes y referencias

Este artículo ofrece información general sobre bienestar sexual y no sustituye una valoración sanitaria individual.

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