Vaginismo: qué es, por qué ocurre y cómo se puede abordar
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Hay mujeres que llegan a nuestra tienda y, casi en voz baja, nos dicen: “No puedo tener penetración”, “me duele muchísimo” o “mi cuerpo se cierra y no puedo evitarlo”.
Algunas llevan meses así. Otras, años.
Y muchas creen que deberían relajarse, aguantar un poco más o simplemente intentarlo otra vez.
Por eso queremos empezar este artículo con algo importante: el dolor no debería ser el precio que haya que pagar para tener relaciones sexuales y forzar la penetración no es la solución.
Cuando la penetración resulta muy difícil o imposible porque los músculos que rodean la vagina se tensan de manera involuntaria, podemos estar ante un problema relacionado con lo que tradicionalmente se ha denominado vaginismo.
¿Qué es el vaginismo?
El vaginismo se caracteriza por una contracción o tensión involuntaria de la musculatura alrededor de la vagina ante el intento, la anticipación o, en algunas personas, incluso la idea de una penetración.
No significa que la mujer no quiera mantener relaciones sexuales.
Tampoco significa necesariamente que no exista deseo, excitación u orgasmo.
Una persona puede disfrutar de caricias, masturbación, estimulación externa o sexo oral y, sin embargo, experimentar dolor, miedo o una respuesta muscular involuntaria cuando se intenta la penetración.
Actualmente, los profesionales sanitarios pueden utilizar términos diagnósticos más amplios para valorar conjuntamente las dificultades de penetración, el dolor y el miedo o ansiedad asociados. Por eso es importante no autodiagnosticarse únicamente por lo que se lee en Internet.
“Quiero, pero mi cuerpo no me deja”
Esta frase describe muy bien lo que algunas personas sienten.
La contracción muscular no se hace voluntariamente.
Decirle a alguien “relájate” o “si quieres puedes” puede aumentar todavía más la presión y la frustración.
El cuerpo puede reaccionar anticipándose a algo que percibe como doloroso o amenazante. Y cuando aparece miedo al dolor, es posible entrar en un círculo difícil:
miedo → tensión → dolor → más miedo → más tensión.
Romper ese círculo no consiste en aguantar.
Consiste en comprender qué está ocurriendo y abordarlo de manera progresiva y segura.
¿Por qué puede aparecer?
No existe una única causa.
Las dificultades de penetración y el dolor pueden estar relacionados con diferentes factores físicos, emocionales o con una combinación de ambos.
Entre ellos pueden encontrarse:
- Experiencias previas de dolor.
- Miedo a que la penetración duela.
- Ansiedad asociada al encuentro sexual.
- Cambios hormonales y sequedad vaginal.
- Problemas o alteraciones del suelo pélvico.
- Determinadas afecciones ginecológicas o dermatológicas.
- Experiencias sexuales negativas o traumáticas.
- Preocupación, presión o miedo alrededor de la sexualidad.
Pero tener dificultades para la penetración no permite saber por sí solo cuál es la causa.
Por eso una valoración profesional puede ser tan importante.
¿Cómo sé si es vaginismo o simplemente falta de lubricación?
No siempre es fácil distinguirlo sin una valoración adecuada.
La falta de lubricación puede producir fricción, molestias y dolor durante la penetración. Utilizar un lubricante adecuado puede mejorar mucho esa situación cuando la causa principal es la sequedad.
Pero si existe una contracción involuntaria, miedo intenso a la penetración, imposibilidad persistente de introducir un tampón, un dedo, un dilatador o de realizar determinadas exploraciones ginecológicas, conviene consultar con un profesional sanitario.
Y algo fundamental: no todo dolor durante las relaciones sexuales es vaginismo.
El dolor puede tener otras causas que deben valorarse correctamente.
¿Tiene tratamiento?
Sí. Las dificultades relacionadas con el vaginismo y la penetración pueden abordarse, y el tratamiento dependerá de la situación de cada persona.
Puede participar más de un profesional, por ejemplo:
- Ginecología.
- Fisioterapia especializada en suelo pélvico.
- Sexología clínica.
- Psicología cuando existen factores emocionales, ansiedad, miedo o experiencias traumáticas que requieren atención.
No existe un único tratamiento válido para todas las personas.
Lo importante es buscar la causa y trabajar desde ahí, sin prisas y sin culpabilizarse.
¿Qué papel tiene la fisioterapia de suelo pélvico?
El suelo pélvico está formado por músculos y otras estructuras que participan, entre muchas otras funciones, en la sexualidad.
En algunas personas con dificultades de penetración puede existir una tensión excesiva o dificultad para relajar determinados músculos.
Un profesional especializado en suelo pélvico puede valorar qué está ocurriendo y, cuando corresponde, trabajar aspectos como la conciencia corporal, respiración, relajación, movilidad y control muscular.
No se trata simplemente de “hacer ejercicios”.
Por eso no recomendamos comenzar por nuestra cuenta ejercicios destinados a fortalecer el suelo pélvico pensando que servirán para cualquier problema. Un músculo excesivamente tenso no necesita necesariamente más tensión.
¿Para qué sirven los dilatadores vaginales?
Los dilatadores vaginales son dispositivos de distintos tamaños que pueden utilizarse en algunos procesos terapéuticos para trabajar de forma gradual y controlada la tolerancia a la inserción.
Normalmente se empieza por un tamaño pequeño y se progresa poco a poco.
Pero hay algo muy importante:
un dilatador no debería utilizarse para obligar al cuerpo a soportar dolor.
El objetivo no es introducir el tamaño más grande cuanto antes ni superar una prueba.
Cuando los dilatadores forman parte del abordaje del vaginismo o de otras dificultades de penetración, lo ideal es que exista orientación profesional, especialmente si hay dolor significativo, miedo intenso o no se conoce la causa del problema.
Si un profesional te ha recomendado utilizarlos y quieres conocer las opciones disponibles, puedes consultar nuestra selección de dilatadores vaginales.
¿Deben doler los dilatadores?
No deberían utilizarse buscando provocar dolor.
Puede existir sensación de presión, estiramiento o una ligera incomodidad durante determinados ejercicios, pero el dolor intenso no es una señal de que el tratamiento esté funcionando mejor.
Si duele, el cuerpo se tensa o aparece angustia, no hay que pensar: “tengo que aguantar”.
Es preferible detenerse y consultar con el profesional que esté acompañando el proceso.
En sexualidad, avanzar más despacio también es avanzar.
¿Puede ayudar un lubricante?
El lubricante puede ser muy útil para reducir la fricción y hacer más cómodo el uso de dilatadores o determinadas prácticas sexuales.
Pero debemos diferenciar dos cosas:
el lubricante puede reducir la fricción; no trata por sí solo el vaginismo.
Si existe sequedad, elegir un lubricante adecuado puede mejorar mucho el confort. Cuando se utiliza junto con dilatadores, preservativos o determinados juguetes, también debemos comprobar la compatibilidad entre los materiales y el lubricante elegido.
¿Y los juguetes sexuales?
Aquí también conviene quitar presión.
Un juguete sexual no es necesario para superar el vaginismo.
Durante un proceso de recuperación algunas personas pueden utilizar determinados productos para explorar sensaciones, conocer mejor su cuerpo o recuperar progresivamente una experiencia sexual agradable.
Pero el objetivo no debería ser pasar cuanto antes a un juguete más grande ni conseguir penetración a cualquier precio.
El placer no tiene una meta obligatoria.
¿Se puede tener una vida sexual satisfactoria sin penetración?
Por supuesto.
Este mensaje nos parece especialmente importante.
Sexo no significa únicamente penetración.
Besos, caricias, masaje, estimulación del clítoris, masturbación, sexo oral, juguetes externos y muchas otras formas de intimidad pueden proporcionar placer y conexión.
Si en este momento la penetración provoca dolor o miedo, no tiene sentido convertirla en el examen que determine si una relación sexual “ha salido bien”.
Puede existir una sexualidad plena y satisfactoria mientras se trabaja una dificultad de penetración.
¿Qué puede hacer la pareja?
Muchísimo.
Pero no empujando, insistiendo ni diciendo “prueba un poquito más”.
Una pareja puede ayudar respetando los límites, quitando presión a la penetración, escuchando y participando en una sexualidad en la que el objetivo sea compartir placer y no conseguir una determinada práctica.
Preguntar “¿qué te resulta agradable?” puede ser mucho más útil que preguntar “¿lo intentamos otra vez?”.
La paciencia, la comunicación y el respeto forman parte del proceso.
¿Cuándo debería consultar con un profesional?
Es recomendable pedir valoración cuando:
- La penetración es persistentemente dolorosa o imposible.
- Existe miedo intenso ante la posibilidad de penetración.
- El cuerpo se contrae involuntariamente ante el intento.
- No es posible utilizar tampones o realizar determinadas exploraciones ginecológicas.
- Ha aparecido dolor que anteriormente no existía.
- Hay sangrado, lesiones, picor, ardor u otros síntomas genitales.
- La situación está causando angustia o afectando a la vida sexual o a la relación.
No hace falta esperar años para pedir ayuda.
Y tampoco es necesario llegar a la consulta sabiendo exactamente qué ocurre. Precisamente para eso está la valoración profesional.
No tienes que demostrar nada
Queremos terminar con la misma idea con la que empezamos.
No hay que aguantar dolor para demostrar que estamos relajadas, que deseamos a nuestra pareja o que somos capaces de mantener relaciones sexuales.
Tampoco existe un plazo para conseguir una penetración.
Cada cuerpo y cada proceso son diferentes.
El objetivo no es conseguir que algo entre. El objetivo es poder vivir la sexualidad con comodidad, seguridad, libertad y placer.
¿Necesitas orientación sobre dilatadores o lubricación?
En Shop Candy Dreams podemos explicarte con naturalidad y discreción las diferencias entre los distintos tamaños de dilatadores, materiales y lubricantes, y ayudarte a entender cómo se utiliza cada producto.
Pero también te diremos cuándo creemos que una compra no debería ser el primer paso y sería más adecuado consultar con un profesional sanitario.
Porque cuidar el bienestar íntimo no consiste únicamente en vender productos.
También consiste en escuchar, informar y saber cuándo derivar.
Solo para personas adultas (+18).
Este artículo tiene carácter informativo y educativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de profesionales sanitarios cualificados.
Magdalena Trejo Rodríguez
Equipo de Shop Candy Dreams